360° EMOCIONAL
Quiero recordarte que existes por amor y para amar. Viniste a este mundo no para ser perfecto, sino para perfeccionarte cada día.
Muchas de las heridas de nuestra sociedad —como la depresión, la ansiedad y la pérdida de propósito— radican en que las personas no se conocen. Si no conozco las emociones que habitan en mi corazón y dirigen mi manera de actuar, me será muy difícil dominarlas.
La persona es un ser dinámico, formado por tres dimensiones que a su vez, desembocan en una cuarta dimensión: la relacional, que tiene que ver con la forma en que nos vinculamos con los demás.
La Dimensión física, se refiere a nuestro cuerpo.
La Dimensión psicológica, a la mente.
La Dimensión espiritual, que conecta con el corazón.
Te invito a mirar hacia dentro, a hacer un ejercicio de introspección para conocerte mejor. Cuando lo hagas, entenderás el porqué de tus conductas y descubrirás porque reaccionas como lo haces con quienes te rodean.
La verdadera felicidad nace de los vínculos afectivos, de cómo nos conectamos con los demás desde lo más auténtico de nuestro ser. Y ese camino empieza con algo muy sencillo pero poderoso: conocerte a ti mismo.
